Arrecife tiene un plan.
No conozco del Plan General de Arrecife sino lo que me ha contado a favor o en contra gente no siempre desinteresada y lo que he leído sobre la posición de los grupos políticos. Un asunto demasiado polémico y complejo para que nos sea posible a los legos en la materia discernir; sobre todo, al tratarse de materia cruzada de apasionamientos e intereses en la que es posible que cada parte tenga algo de razón y ninguna toda. En este caso existía, al parecer, la decisión de anular el Plan y comenzar desde cero por parte de los ganadores de las elecciones, el PSC y el PIL que forman el grupo de gobierno del Ayuntamiento de Arrecife. El PIL parece inclinado ahora a no anularlo y el PSC está pensándose si no convendría ceder por ese lado, es decir, no anular el Plan. A lo que se opone Alternativa Ciudadana, que siempre ha defendido su revocación frente a las presiones empresariales en el sentido de que se mantenga, aunque introduciendo “cambios sustanciales”. No sé, comprenderán, a qué cambios sustanciales se refieren los empresarios, pero llama la atención que una de las condiciones para no proceder a la anulación sea que se le dé respuesta a las alegaciones presentadas cuyo número, unas cuatro mil, da idea de la dimensión de la polémica. Y llama la atención porque el que se hable de responder a las alegaciones deja la sensación de que se apunta al propósito del gobierno municipal anterior de pasar de ellas e imponer el plan no diría yo que manu militari, pero casi. La cosa se complica aún más por los plazos. El documento deberá estar cerrado en la segunda quincena de junio de 2008 por lo que, la verdad, no queda demasiado tiempo y me imagino que éste será el factor determinante de la situación a la que se ha llegado y en la que PSC y PIL se inclinan a continuar adelante. Lo que alegra al PP y a CC, padre (o madre) de la criatura. Esto es, más o menos, lo que he sacado en claro. Esto y que no lo tiene fácil el grupo de gobierno porque, aparte del volumen de alegaciones a contestar y las modificaciones a introducir, deberá abrir otro plazo para nuevas alegaciones antes de su aprobación provisional y envío a la Cotmac para la definitiva. Y de lograr ésta, aún habrá que enfrentar posibles recursos en los tribunales. Aún reconociendo, como les dije, que no conozco a fondo el tema, está claro que la situación a que se ha llegado, en la que Arrecife puede quedarse sin Plan General los próximos cuatro años, es resultado de la ausencia de consenso vecinal en su redacción y de no atender a las protestas de quienes se sintieron inicialmente perjudicados por las previsiones de planeamiento. Por no hablar de las cuestiones medioambientales. Las sospechas de algún que otro pelotazo tampoco son cosa de broma porque tal y como suelen actuar los mandarines en estas islas, está muy dentro de lo posible que se quisiera beneficiar determinados intereses en perjuicio de otros. No sé si en este caso ha ocurrido, pero no hay duda de que las sospechas tienen fundamento visto cómo se las suelen gastar, insisto, quienes gobiernan. El que menos corre tira al de delante. Éste es otro factor que contribuye a dificultar soluciones porque introduce el factor subjetivo de averiguar dónde puede estar la trampa. Todos tememos que nos la puedan meter doblada, por decirlo gráficamente y a nadie le gusta chuparse el dedo. En cualquier caso, tendrán socialistas y pílicos que explicar muy bien sus razones en caso de no anular el Plan. Sobre todo los primeros por su compromiso de cambiar los procedimientos opacos. Así, el Plan General de Arrecife se ha convertido en referente y reflejo de esa voluntad de cambio. Como dicen los cubanos, tienen un problemita. Y hablando en términos más generales, la isla de Lanzarote, que ha tenido en sus manos la posibilidad de ser un ejemplo de desarrollo sostenible, se está alejando de ese ideal para desgracia de todos.
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