La paciencia se acaba
Sería mucho aventurar que se pueda romper pronto el pacto PSOE-PIL que gobierna en las principales instituciones de la isla, entre ellas el Cabildo y el Ayuntamiento de Arrecife. Por el contrario, es una certeza que los socios de gobierno en esas instituciones están incómodos o al menos sus respectivas cúpulas no se encuentran a gusto en estos momentos. Desde que en el mes de octubre ocurrió aquel “error” de Instituciones Penitenciarias, ya nada es igual en el matrimonio que se firmó a finales de la primavera pasada entre rosales y cactus. Desde que Madrid dijo digo donde había dicho Diego con el famoso fax fantasma otorgando el beneficio carcelario al líder del PIL, este partido cree que alguien está jugando con el “tercer grado” de Dimas Martín más de la cuenta. Y algo de eso se puede entrever y leer en las respuestas de María José Docal, la mano derecha del líder del PIL, en la entrevista que publicamos en este mismo número de LANCELOT. Una entrevista cuya lectura recomiendo y sobre todo que fijen sus ojos en aquellos aspectos donde Docal da pequeños toques de atención al PSOE sobre los posibles desencuentros futuros que podría haber si no se cumplen ciertas promesas. La mujer de confianza de Dimas Martín insinúa claramente a los socialistas que las cosas no andan bien, que no se están cumpliendo los compromisos adquiridos que permitieron a los socialistas colocar en la Alcaldía de Arrecife y en la Presidencia del Cabildo a gente de su organización, además de “coger” las alcaldías de Tías y San Bartolomé. El mensaje que Docal lanza es claro: o se cumplen todos los acuerdos del pacto (los no escritos también) o la dirección del PIL no asegura que este barco llegue a buen puerto.
El mensaje es claro pero lo que se desconoce es si el PSOE se siente aludido, si sabe de lo que está hablando María José Docal o si simplemente se van a hacer los sordos. A los socialistas se les ve sobrados en este pacto. Presumen de tener maniatado al PIL de pies y manos, por no decir que se los tienen bien cogidos. Al menos eso creen. Le siguen dando plazos y palmaditas en la espalda asegurándole tranquilidad y que todo se andará en el asunto del “jefe”. Incluso cuentan que dos personas del PIL -precisamente María José Docal y Fabián Martín- viajaron a Tenerife recientemente a hablar con el vicesecretario de los socialistas, Francisco Spínola, para advertirle que el que avisa no es traidor sino avisador; y que la paciencia se le estaba agotando al “jefe”. Que no era una amenaza sino un hecho. Insisto, a excepción de la presidenta del Cabildo, Manuela Armas, y los alcaldes de San Bartolomé y de Tías, que se han tomado el asunto de las advertencias en serio, los que cortan el bacalao en el PSOE en estos momentos son Manuel Fajardo Palarea y Carlos Espino, y ellos aseguran que lo tienen todo controlado. Y lanzan mensajes de tranquilidad a su gente: no se preocupen, que el PIL no dará el paso de romper nada por la cuenta que le trae. Deducen que los insularistas sólo amagan para asustar.
A lo mejor sí y a lo mejor no. Es verdad que los socialistas piensan que mientras el líder del PIL siga en Tahíche será mejor para ellos y para mantener el pacto sin fisuras. Y quizás tengan razón, pero cabrear a Dimas más de lo que ya está es muy peligroso, yo diría que todo un riesgo para la estabilidad del pacto. Ya se sabe que con él nunca se sabe lo que puede pasar y menos cuando finalmente esté en la calle. Por eso, no será de extrañar que en los próximos días se comience a hablar en el PIL de la unidad nacionalista, de la necesidad de aliarse todos en un frente común. De le necesidad de que Canarias cuente con un partido de corte nacionalista fuerte e integrador. Posiblemente, esto tenga más de sueño que de realidad al día de hoy. Pero les aseguro que cuando comience a hablarse de eso -y se hablará- el sueño es lo que va a perder más de uno en el PSOE si no se espabila. Tiempo al tiempo.
El mensaje que María José Docal lanza en la entrevista otorgada a LANCELOT es claro: o se cumplen todos los acuerdos del pacto (los no escritos también) o la dirección del PIL no asegura que este barco llegue a buen puerto.
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