Unidad nacionalista y Dimas
No es fácil, por muy necesaria que sea, que se produzca la unidad nacionalista en Lanzarote. E incluso, es muy difícil un acuerdo preelectoral entre CC y PIL exclusivamente para el mes de marzo. Todavía es pronto por mucho que el Consejo Político del PIL haya dado un paso adelante muy importante al escenificar no sólo el estar por la labor de esa ansiada unidad, que nunca llega, sino incluso, dispuestos a liderarla. En el propio Consejo Político del PIL algunos destacados militantes no lo veían claro, ni siquiera conveniente, buscar esa alianza con CC. Sobre todo, fue la gente de Teguise la más reacia a alcanzar acuerdos con los nacionalistas de José Torres Stinga. Ahora bien, el sólo hecho de que el PIL haya lanzado el guante públicamente y CC lo haya recogido de buen grado (cuentan que el propio Paulino Rivero llamó para felicitar a Antonio Hernández) dibuja un escenario que hace sólo 15 días era impensable. Lo que no es poco. Y en política ya saben que lo que hoy es negro, mañana es blanco, y viceversa. Es verdad que la desconfianza existente entre miembros de una y otra fuerza política es todavía muy grande. Entre otras cosas porque las heridas no han cicatrizado en muchos casos. Pero, que quieren que les diga, uno ha visto cosas peores y más difíciles en estos 25 años que llevo ejerciendo de periodista.
Si me preguntan si realmente creo que ese acuerdo entre PIL y CC se va producir pronto les diré que no tengo ni idea. Y le diría más: miente el que diga lo contrario. Por ejemplo, cuentan que los socialistas creen que todo eso de la unidad nacionalista es una estrategia de Dimas Martín para presionarles, para que el PSOE se inquiete y no pongan trabas a la obtención del tercer grado. Los socialistas, al menos algunos, consideran que Dimas no va a romper el pacto, por mucho que envíe mensajes a su gente para que transmitan esa sensación. Dicen que no se arriesgará estando en Tahiche y que esa situación de Dimas encerrado es la mayor garantía que tienen los socialistas de que el líder del PIL no romperá. Vamos, siguen pensando lo mismo que hace un mes cuando les adelantaba aquí mismo que las cosas no andaban bien en el pacto PSOE-PIL. Semanas después todos los medios de comunicación de la isla se hicieron eco de ese malestar larvado en el pacto que sacó a relucir en una entrevista a éste semanario María José Docal, la mano derecha del PIL. También muchos miembros importantes de Coalición Canaria piensan que los insularistas no van en serio. Que van de coña cuando hablan de la unidad nacionalista, que sólo juegan fuerte por la situación de su líder, pero que lo más probable es que cuando ésta se solucione, la alianza CC-PIL pasará a mejor vida. Y "a lo mejor sí y a lo mejor no", sueltan los más optimistas del nacionalismo canario. A lo mejor toca la flauta y Dimas se las cobra a Juan Fernando y compañía antes de tiempo. Sobre todo porque en el PIL están convencidos que es el ex ministro quién tiene paralizado el tercer grado.
Más allá de la unidad nacionalista, más allá de si esta empieza por Yaiza derrocando a José Francisco Reyes de la alcaldía para colocarse en ella la pilista Gladis Acuña, como apunta el runrún que viene del sur cada vez con mayor existencia. Lo cierto es que la desconfianza se ha instalado en el pacto PSOE-PIL. Sobre todo en Arrecife, ahí Antonio Hernández no disimula ya sus desencuentros con Enrique Pérez y su malestar por seguir en un grupo de gobierno donde se encuentra incómodo. Yo he preguntado a unos y otros que si creen que el pacto se romperá pronto. Unos me dicen que sí y otros que a lo mejor. Como en aquel chiste que te preguntan cuál es la diferencia entre el sí de un político y el sí de una mujer y te responden: "Si una dama te dice no, quiere decir que a lo mejor; si te suelta a lo mejor, es que sí; y si te responde que sí, entonces no es una dama. En cambio, si un político te dice que no, es probable; si te argumenta que es probable, es que sí o que no; pero si te dice que sí, entonces es mentira". Pues eso.
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