Las Cosas del comer
El Senado le puso la proa a los Presupuestos Generales del Estado gracias a los votos contrarios de PP, CiU, ERC; y CC, cómo no. Torres Stinga y el inefable Soria se han apresurado a explicar el voto con un argumento que, la verdad, no parece muy propio de estos asuntos presupuestarios: el desprecio del PSOE a Canarias.
La cosa tiene lo suyo porque los presupuestos son materia endemoniadamente técnica, con gran gasto de números y aritméticas nada proclives a sentimientos tan de Letras como el desprecio que encaja mejor en la literatura. Lo que no quita su utilización política como una pieza más de las partidas de envite que le juegan al Gobierno el PP y su no a todo, de un lado, y los nacionalismos, por el otro. Bueno, el nacionalismo catalán porque CC viaja en el barco Pepero.
Los presupuestos vetados en el Senado irán ahora al Congreso y a ver qué hace CC si CiU y ERC llegan a un apaño con el Gobierno; que será lo más probable porque sus electores no les admitirían una prórroga que paralice o demore las nuevas inversiones en Cataluña. Los reparos catalanes pueden arreglarse con una concesión por aquí, otro compromiso por allá y unos milloncejos más. No así el desprecio que afecta al honor y a la dignidad del despreciado, lo que no se arregla con dinero.
Un desprecio, ya ven, que para el PSOE sería suicida. Zapatero y los suyos andan como locos buscando el modo de arañar votos a lo largo y ancho de las Españas y AOE. Quiere sacar diputados suficientes para una mayoría más holgada de la que tiene ahora mismo y gobernar con más comodidad y menos sofoquinas. Pero según CC y PP, por boca de Torres y Soria, no pueden los socialistas aguantarse tamaño desprecio hacia Canarias y lo exteriorizan con riesgo de que les disminuya por aquí el número de diputados que necesitan. O sea: no sólo los acusan de despreciarnos a los canarios sino que llaman toletes a los socialistas por arriesgarse a que nosotros, los presuntos despreciados, los corramos a gorrazos negándoles, para que rabien, los diputados que necesitan sacar de aquí. Algo no coneja.
Para mí, qué quieren, el único desprecio evidente es el de Torres y Soria a nuestras inteligencias. Está muy bien que vayan del bracillo si les apetece. Incluso debe agradecérsele a CC que haya clarificado con su matrimonio quienes integran la derecha canaria; que acabara con la confusión de encontrarte en el mismo saco nacionalero a neoliberales, progresistas de salón con tropezones de los de antes ya en vías de extinción, independentistas vergonzantes, soberanistas de nueva generación y la turbamulta de patriotas de variadas procedencias. Pero si eso es de agradecer no lo es tanto que nos tomen por idiotas y piensen que no percibimos adonde ha llevado a CC su afección al PP; y cómo la tolerancia mutua entre las ideologías abigarradas encuentra su soporte en la tenencia del poder que les aseguran de momento los populares. Mañana sólo Dios sabe; si es que lo sabe.
Por otro lado, en las antípodas de CC, aseguran los socialistas que éstos son para Canarias los mejores presupuestos de los últimos años. A diferencia de CC, proporcionan algunas cifras pero tampoco acaban de convencernos de quien tiene razón. Los socialistas cumplen con su obligación apoyándolos, de modo que no sabemos a qué carta quedarnos. Por más que esté claro que el Gobierno paulinés ha querido marcarlas todas.
No otra cosa cabe deducir de los dos estudios contradictorios que ha conocido en este asunto el Gobierno paulinés. Uno, el de la Universidad de La Laguna, con intervención del conspicuo Miguel Becerra, concluyó que los presupuestos dan la puntilla al REF. Otro, de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, asegura que el REF no corre peligro alguno. El Gobierno hizo suyo el primero no sé en virtud de qué criterio aunque es de imaginar. El caso es que aparcó el segundo y dio de lado también a la recomendación de la Universidad de la Vida de no jugar con las cosas de comer.
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