Intereses ocultos
Cuando las autoridades, los agentes empresariales y sociales deberíamos estar ahora en plena Semana Santa rezando para que la industria turística en la isla funcione lo mejor posible, para que nuestra imagen en península y en el continente europeo gane enteros ocurre todo lo contrario. El periódico “El País” lanza una bomba informativa sin mucho sentido contra la imagen de la isla. Podríamos pensar que ha sido mala suerte, que el periódico de la familia Polanco, cumpliendo con su deber de informar, se enteró de casualidad que en Lanzarote hay 22 instalaciones hoteleras amenazadas de derribo por ilegales. Y, entonces, consideraran que esta noticia merece lugar preferente en la portada del periódico generalista de mayor difusión del Estado español. Una noticia que la contextualiza dentro de la serie del llamativo título de “urbanismo salvaje” y compara a Lanzarote con el modelo urbanístico y de corruptela de Marbella. Como los que ya peinamos canas hace años pensamos que nada es fruto de la casualidad, y menos en un periódico del poder de “El País”, comenzamos a tener nuestras dudas de las buenas intenciones de la noticia. Por el contrario comienza uno a pensar que esta estentórea y extemporánea noticia busca otros objetivos inconfesables.
Si realmente “El País” quisiera informar veraz y honestamente de lo que ocurre en Lanzarote buscaría contrastar la información y no alimentarse de una sola fuente que para muchos contaminada o cuando menos no es objetiva. Pero, por el contrario ese medio, incumpliendo con su propio libro de estilo, sólo consultó al actual portavoz del PSOE y consejero de Centros Turísticos del Cabildo, el polémico Carlos Espino. Y, realmente, no podemos afirmar que el reportaje lo escribiera el inquietante consejero socialista, pero si lo hubiera escrito a nadie le extrañaría. No digo que la intención de Carlos Espino al facilitar la información sesgada haya sido para hacer daño a la imagen turística de Lanzarote (ruinito para eso es, pero no tonto) por mucho que finalmente lo haya hecho. Lo que digo es que quienes instigaron este reportaje posiblemente buscaban varias cosas a la vez. Una de ellas podría ser la de crear el ambiente enrarecido necesario para justificar la intervención judicial y policial en Lanzarote si hubiera o hubiese lugar en las próximas semanas. Ellos creen que además de réditos electorales esa estrategia le trae indirectamente otros beneficios. Otros piensan que lo busca ese reportaje es frenar, boicotear o presionar al propio Cabildo de Lanzarote para que no negocie con los ayuntamientos de Teguise y Yaiza una salida al embarazoso asunto las licencias de obras mal concedidas por defectos formales.
Sean los motivos que sean los que se escondan detrás de ese reportaje, ahora da un poco lo mismo tras el inevitable daño que ha hecho no sólo a la imagen turística sino a las propias empresas lanzaroteñas, muchas de ellas ahogadas por los créditos. Unos créditos que, en algunos casos, estaban en el proceso de refinanciación y que no podrán llevarlo a acabo porque los bancos se han asustado tras este inoportuno reportaje. Situación que puede arruinar o poner en serias dificultades a las empresas y con ello la estabilidad del empleo. Y lo que realmente da tristeza es comprobar que por un interés personal de dos o tres se malogre consolidar una industria turística que necesita de apoyo y nos de traspiés. Cuando deberíamos dar medallas a algunos empresarios lanzaroteños por su compromiso con la isla, por hacer las cosas bien, nosotros aquí nos inmolamos para risa y beneficios de algunos.
P.D. La reacción del grupo de gobierno del Cabildo ante un asunto que afecta a los intereses de los lanzaroteños ha sido realmente floja. Mejor hubiera sido que no hubieran dicho nada. Al menos hubieran pasado por pasotas y no por miedosos.
Realmente da tristeza comprobar que por un interés personal de dos o tres se malogre consolidar una industria turística que necesita de apoyo y nos de traspiés.
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