|
LANZAROTE
|
 |
|
 |
|
|
 |
 |
 |
Huir de Lanzarote
Siempre me han resultado curiosas -vamos a dejarlo ahí- las reacciones pretendidamente progresistas de los privilegiados contra el desarrollo. De aquéllos que viviendo mejor que el 90% de los casi seis mil millones de personas que habitan la tierra se permiten el lujo -otro más- de criticar a una sociedad o a un lugar por progresar mucho. Por poner en una balanza los aspectos negativos de ese desarrollo y ninguno de los avances sociales o económicos conseguidos. Y algo de eso me sugirieron las declaraciones que el bueno de Vázquez Figueroa dio el otro día al diario La Provincia. “Me voy de Lanzarote porque ya no es lo que era”, dijo ufano el escritor canario-venezolano, que cuenta con muchas novelas de éxito, al menos en cuanto a ventas, a sus espaldas. Afincado desde hace más de veinte años en Lanzarote, Vázquez Figueroa es un tipo curioso, simpático y amable cuando quiere. La persona que señaló en este mismo semanario que “Lanzarote es el mejor lugar del mundo para vivir”, ahora anuncia en La Provincia que ha puesto el cartel de “se vende/for sale” a su casita de Tías porque ya no soporta el infernal crecimiento experimentado por la isla en los últimos años. Cambia de residencia, coge las maletas y se va, creo, a Madrid en busca de la paz y el sosiego que aquí, por lo visto, no existe. Vázquez Figueroa nos abandona, nos deja tirados porque no aguanta más el mundanal ruido lanzaroteño y porque entiende que el Lanzarote que él conoció se lo han cambiado. El pobre.
El señor Vázquez Figueroa tiene todo el derecho del mundo a decir lo que quiera de Lanzarote. Pero también lo tienen otros a opinar que el escritor que no ha destacado precisamente por involucrarse en la vida cultural y social de la isla, ni por participar en los grandes debates, sino que más bien se ha dedicado a vivir bien durante estos últimos 20 años en Lanzarote peca de cierto histrionismo con estas declaraciones sobre el devenir de la isla. Sin entrar a valorar si son exageradas esas afirmaciones de Vázquez Figueroa -porque me imagino que habrá opiniones para todos los gustos sobre la cuestión- sí me llama mucho la atención esa extendida tendencia de cierta elite intelectual a menospreciar tan alegremente el enriquecimiento que experimentan muchas zonas del mundo gracias al turismo. En el fondo da la sensación de que odian al turista, a ese trabajador de clase media europeo que les ha quitado el privilegio del que gozaban antes en la isla cuando éramos pobres. Desprecian el milagro de la transformación que convirtió un erial en una fértil industria. Una actividad económica que permite que hoy los lanzaroteños nos hayamos incorporado al mundo desarrollado (del que sólo disfrutan unos mil millones de los seis mil millones de personas que componen el censo de la población mundial) y que lo hayamos conseguido urbanizando solo el 5% del litoral. Y con una isla donde casi dos terceras partes de los 800 kilómetros cuadrados que tiene gozan de algún grado de protección.
Es cierto que a la mayoría nos hubiera gustado que las cosas se hubiesen desarrollado de otra manera. Que se hubiera construido menos y con más tino. Que desaparecieran urbanizaciones poco afortunadas estéticamente hablando y que abundaran las de mayor calidad. Y conseguir eso debería ser nuestra principal lucha, nuestro reto. Deberíamos emplear nuestras fuerzas en buscar las fórmulas que nos permitieran consolidar un destino turístico de primer orden y no, por el contrario, seguir con los esfuerzos inútiles de criticarlo todo, cuando eso sólo ocasiona melancolía. Y son precisamente los intelectuales los primeros que están obligados a valorar desde la crítica los efectos positivos que ha traído el turismo para la mayoría de los ciudadanos de esta isla. Sin olvidar que hace 30 años Lanzarote era una sociedad atrasada en lo cultural y pobre en lo social. Eso deberían hacer los intelectuales para conseguir que los efectos no deseados que genera todo crecimiento rápido se corrijan. En eso estamos la mayoría de los lanzaroteños. Nos hubiese gustado que usted también. Suerte.
|
 |
|
 |
|
|
Copyright
NetReservas, S.L. © Todos los derechos reservados.
|
|