Unidad frente la crisis económica
Mientras el Rey de España pide unidad, diálogo y cohesión social para hacer frente a la crisis y desaceleración económica, en la isla de Lanzarote se hace todo al revés o al menos, no se hacen los esfuerzos necesarios para paliar o atenuar una crisis que vengo advirtiendo desde hace muchos meses a través de esta sección. No entiendo por qué el Cabildo de Lanzarote no ha sido más valiente en presentar unos presupuestos más inversionistas cuando el mismo presidente del Gobierno español y el propio del Gobierno de Canarias están tomando medidas, anunciando fuertes inyecciones económicas para minimizar la recesión, que es ya una realidad y que nadie puede ocultar. Me parece poco sabio por parte del grupo de gobierno del Cabildo de Lanzarote el presupuestar 13 millones de euros menos, con respecto al año anterior, en el capítulo de inversiones, con el objetivo de dinamizar las obras públicas e impulsar la iniciativa privada. Si a esto unimos la parálisis en el Ayuntamiento capitalino, expresión manifestada por el mismo alcalde, preveo unos años de muchas dificultades para determinados sectores de la economía de la isla y, lo peor, es que la recesión la van a sufrir en toda su amplitud la clase trabajadora y la propia Seguridad Social. De hecho ya las cifras del paro y la bajada en la cotización a la SS están avisando que el "lobo" está ya entre nosotros.
Comprendo a Juan Félix Eugenio, consejero económico del Cabildo, cuando intenta justificar la política económica del grupo de gobierno, pero no cabe duda que las iniciativas deben partir de cada consejería y de los máximos dirigentes para confeccionar unos presupuestos por lo que aquí no censuro el actuar del consejero pues él sólo plasma las propuestas de las distintas consejerías de la primera institución de la Isla. Él pide más implicación del Gobierno de Canarias pero también es cierto que para eso hay que negociar y conseguir el diálogo con el Ejecutivo autónomo. Yo no quiero repetir lo que una y otra vez ha declarado el entonces consejero de Obras Públicas del Gobierno canario, Castro Cordobez que "en Lanzarote se planifica igual que cualquier otra isla periférica, pero lo que ocurre es que no se ponen de acuerdo a la hora de trazar un carretera, un puerto o un palacio de Congresos…". En este ambiente se hace muy difícil que las partidas aprobadas para cualquier proyecto vuelvan de nuevo a las arcas autonómicas al cumplirse el ejercicio económico al no poderse invertir ningún dinero, por culpa de los diferentes criterios entre administraciones y dirigentes políticos.
A la crisis política que vive la isla desde hace muchos años, ahora se le une la crisis económica y esto es muy preocupante. Yo veo bien que los políticos se suban el sueldo pero también vería bien que ellos mismos pensaran en las pequeñas y medianas empresas y los trabajadores que no pertenecen a las administraciones públicas. Que son, en definitiva, a los que la crisis les puede atacar en la yugular. Porque es obvio que las propias administraciones y empresas públicas tienen más recursos para pagar los sueldos, pero las empresas privadas solo tienen una salida: despedir personal o cerrar.
Gracias a la fortaleza del sector turístico en Canarias, la crisis global, por ahora, no se ha convertido en una catástrofe, pero ello no es motivo para anunciar que todas las alarmas se han encendido en Lanzarote. En la clase dirigente depositamos la esperanza de que con esfuerzo y buena gestión, puede cambiar el rumbo de la economía conejera y aportar optimismo en las empresas y trabajadores. Esto es hablar en positivo pero prefiero sumar antes que restar. Espero que el PSOE y el PIL sean consecuentes con sus políticas y competencias, y definan el futuro de esta isla. Se lo estamos pidiendo a gritos. De lo contrario, habría que pedir responsabilidades a los líderes políticos y exigir dimisiones en determinados puestos públicos. Porque la isla no puede ser cautiva de los irresponsables y despiadados que están creando servidumbre y sometiendo a la isla en un callejón sin salida, muchas veces en beneficio propio o, porque viven en la inopia, sin preocuparles la penuria a la que podemos estar abocados si no hay un cambio substancial en las formas y maneras de planificar y dirigir la isla de Lanzarote.
No obstante, ahora lo que pido porque no se puede perder el tiempo, es unidad entre todos los frentes, gobierno y oposición, para atinar bien el destino de los lanzaroteños.
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