Plegarse a Madrid
En política, las formas son a veces más importantes que el fondo. Con el asunto del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) es evidente que las formas de la presidenta del Cabildo de Lanzarote han fallado. Incluso, diría que se ha equivocado hasta el fondo. Manuela Armas ha actuado por la espalda, a traición y por sorpresa. Incluso con alevosía. Las formas empleadas para ceder 10.000 metros cuadrados en Tahíche al Gobierno de Zapatero para que construya un Centro de Internamiento de Extranjeros, utilizando en el pleno la vía de Asuntos de Urgencia, deja en evidencia el respeto que los socialistas tienen por la palabra dada. Hace unos meses, antes de las elecciones generales del 9-M, la presidenta se comprometió antes de ese mismo pleno a no dar el visto bueno al CIE hasta que el Ministerio del Interior ofreciera la información adecuada. La discusión por aquel entonces era si el lugar elegido por Madrid (Güime) era el adecuado y si era necesario un macro centro de internamiento o si sería mejor hacer centro de tránsito. Un lugar en el que los inmigrantes que alcanzan irregularmente nuestras costas permanezcan dignamente un máximo de 48 horas hasta que sean derivados al Centro del Matorral, en Fuerteventura. El centro de internamiento majorero tiene capacidad para acoger a más de mil inmigrantes y durante el último año nunca ha superado la mitad de su capacidad total, según me cuentan desde Fuerteventura.
Y en eso estaba Lanzarote esperando a que la metrópoli (Madrid) aclarase el asunto al Cabildo cuando Manuela Armas, ni corta ni perezosa, decide que Tahíche es el lugar idóneo para construir ese macro centro. Que ya está bien de marear la perdiz y que estaba obligada a dar una solución a un viejo problema. Pero la verdad es otra bien distinta. La verdad es que una vez más el PSOE de Lanzarote se plegó sin rechistar a los deseos de Madrid, que obligó a sus correligionarios a que le buscaran un lugar para construir ese CIE, sea o no necesario. Convenga o no a Lanzarote. Madrid amenazó al Cabildo y le dijo que si no le daba otros terrenos alternativos, construiría el macro centro en Güime, que es donde el Estado tiene la parcela sobre la cual estuvo ubicado el antiguo polvorín de su propiedad. Ante esta disyuntiva, los dirigentes del PSOE de Lanzarote lo tuvieron claro. Como no podían permitir que el macro centro se levantara en Güime porque sus propios compañeros socialistas en San Bartolomé se habían pronunciado contra esa iniciativa, buscaron la alternativa de Tahíche.
Y aunque parezca increíble, al final los socialistas consiguieron el visto bueno del alcalde de Teguise, José Dimas Martín, para que el CIE fuera construido en Tahíche, cerca de la cárcel. Dicen las malas lenguas que fue su padre quien, a cambio de nada y por puro altruismo y solidaridad con los inmigrantes africanos, convenció a su hijo para que mirara hacia otro lado y dejara que el Ministerio del Interior construya ese centro de internamiento en el municipio. Un favor por el que los socialistas le quedarían eternamente agradecidos. Curiosamente, fue el PIL, miren por dónde, el único partido en la isla que en su día sacó un comunicado público oponiéndose a que Madrid construyera ese CIE en Lanzarote. Pero lo peor no es lo del PIL, pues la gente ya sabe las dificultades en las que se encuentra su líder, por lo que es comprensible que si puede hacer un favor a quien lo custodia, se lo haga. Es humano. Lo peor es que los socialistas, para ocultar sus vergüenzas y sus contradicciones, ataquen a los que denuncian el "engaño" de Manuela Armas y lo hagan con la simplonería de acusarlos de xenofobia. Que no diré yo que no haya xenófobos entre los que rechazan el CIE. Pero de haberlos, tendrían que incluir a sus compañeros socialistas de San Bartolomé.
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