El comisario político
Ya le llaman “el todopoderoso comisario político socialista”, porque quiere manejar y controlar el partido y a los cargos públicos elegidos en Lanzarote. Es un personaje siniestro, atrabiliario y prepotente. No atiende sino a sus planteamientos y no admite otras razones que las de él. Las informaciones que tengo es que nada se mueve sin él y hasta la publicidad institucional de las empresas públicas y de la propia Corporación debe llevar su visto bueno para su distribución. Comentarios que este periodista ha podido recabar de fuentes de su entorno apuntan a que el comisario político ha comentado que al enemigo ni agua, refiriéndose a algunos medios de comunicación de la isla, entre los que también se encuentran los medios del grupo Lancelot. Quiere decir esto que a los medios decididamente críticos con el actuar de algunos socialistas se les niega el pan y la sal y por el contrario a los medios-empresas amigos se les favorece, posiblemente, utilizando artimañas y mecanismos de ocultación o con presuntos favores urbanísticos. El caso es que en los medios amigos aparecen y se presentan como unos “inmaculados” y “angelitos del cielo” Pero ya se sabe que no todas las nubes llevan agua…
Se advertirá que los mass media en todo el mundo liberal y democrático reciben un buen pellizco-recaudo de la tarta presupuestaria de cualquier institución a través de anuncios públicos y ello no tiene por qué cambiar necesariamente la línea editorial de los medios a fin de favorecer a los gobernantes y ser crítico con la oposición. Yo pienso que en una sociedad libre como la nuestra el periodismo cumple con una misión muy importante, que es la de informar y opinar. La libertad de prensa es muy antigua y los lectores y ciudadanos se benefician cuando un medio informa con equidad y rigor. Y si un medio es fuerte económicamente estoy seguro de que luchará más por la libertad. El comisario lo tiene claro. Él dice que cuenta con sus “medios” para dirigir sus mensajes y el “buen quehacer” de la política de su partido y que no necesita a los medios hostiles. Con todo, lo que se desprende del actuar del comisario político es que intenta someter a los críticos torturándoles al negarle la inversión publicitaria. En este ambiente se intenta “socializar” la información partidista sin importarle las garantías de los mensajes para que, en su desarrollo normal, la protección sea eficaz. Con el concepto del comisario político, las libertades públicas no existirían, como ocurre en los sistemas dictatoriales y en países con semi democracia. Es posible que el susodicho comisario político sueñe con esos sistemas y, de forma inconsciente, los esté llevando a cabo con la complicidad de los suyos. El PIL, mucho más cauto en este asunto, es mucho más democrático y actúa con otro talante, sin ser tan “intervencionista”. Estoy seguro de que esto no ocurriría si la situación del líder del PIL no fuera tan delicada. No olvidemos que la Presidencia del Cabildo y la Alcaldía de Arrecife están en manos de dos socialistas, teledirigidos directamente por la cúpula del PSOE. A esta política “represiva” tenemos que acostumbrarnos porque no creo que estos nuevos “inquisidores” implantados en el poder vayan a cambiar hasta que en unas nuevas elecciones los votantes no les den su confianza. O también puede ocurrir que los pilistas se cansen y rompa el pacto para darle aire nuevo a dos instituciones como el Cabildo y el Ayuntamiento de Arrecife, que por diferentes motivos y diferencias de ambos partidos, no gobiernan como todos quisiéramos. A mí me consta que hay una gran mayoría de auténticos socialistas, incluidos cargos públicos, que están en contra de la política que está llevado la actual cúpula del PSOE y hay algunos que son bastante críticos por las formas de actuar de algunos de ellos. El tiempo nos dirá como acabará todo esto, pero por ahora, aguantar. El grupo Lancelot seguirá informando, con o sin publicidad institucional, como siempre, y no dudaremos en denunciar las malas artes y la mala gestión de los gobernantes. Nuestro mejor aval son los lectores, oyentes y televidentes y, por supuesto, los clientes que insertan publicidad para hacernos cada día más fuertes y libres.
No me gustan los mezquinos y menos los torturadores que intentan siempre que no resplandezca la verdad ni admiten opiniones diferentes. Y lo peor de todo es que pertenecen a un Partido Socialista que siempre se ha caracterizado por defender las libertades y la democracia. ¡Vaya espina que tenemos que aguantar! Atragantado me quedo cuando veo que el timón de Lanzarote está en manos de unos maquiavélicos que con sus actitudes canallescas están perjudicando a la isla. ¡Vaya futuro que nos espera!
Y lo malo de todo es que el picudo rojo está infectando a las instituciones principales de Lanzarote, con el beneplácito o complicidad de los otros cargos públicos que no frenan la “epidemia” y sólo contemplan con pasividad que la infección cada vez es más intensa.
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