Pierde Arrecife, gana el egoísmo
El capricho de archivar el nuevo Plan General de Arrecife saldrá muy caro a la ciudad de Arrecife. Y no por los 850 mil euros que costó su redacción, y que se acaban de tirar a la basura con esa ligereza de nuevo rico. Saldrá realmente caro por el atraso que supone para la capital de Lanzarote tener que esperar otros cinco o seis años (algunos hablan de 8 o 9 años) para contar con un documento urbanístico actualizado que diseñe la ciudad del futuro. Cuando se apruebe el nuevo plan de Enrique Pérez Parrilla el censo de habitantes de Arrecife doblará al vigente en 1991, fecha en que se aprobó el Plan que hoy está en vigor. Se dice fácil, pero el Arrecife de los años 90 muy poco tiene que ver al de hoy en necesidades y aspiraciones de los ciudadanos. Saldrá muy caro ese empeño de “matar” al Plan de Isabel más por petulancia que por otras razones por el retraso en la creación de los equipamientos públicos y privados. Me refiero a que esta ciudad no tendrá hasta dentro de 10 años las grandes infraestructuras educativas (campus universitario), sanitarias, deportivas, de ocio (grandes parques) y sociales por la carencia de suelo público. Y lo que es peor, el Ayuntamiento no podrá contar con el dinero que obtendría de los convenios con los promotores de suelo de haberse aprobada ese Plan. Saldrá cara esta decisión de dejar a la ciudad sin planeamiento en la práctica porque no se podrá desarrollar el ambicioso proyecto del Puerto-Ciudad que convertía en un lujoso frente marítimo la hoy deteriorada zona de Puerto Naos y sus zonas de influencia portuaria. Y perderán los ciudadanos de Arrecife porque el atraso de la puesta en marcha del nuevo Plan impedirá la realización de inversión pública en Arrecife con lo que ello supondría para dinamizar la economía de la ciudad y de centenares de familias hoy en las puertas del desempleo. En definitiva, que Arrecife y sus ciudadanos se empobrecerán aún más en los próximos años.
La demagogia empleada para acabar con el Plan de Isabel resulta insultante. Más allá del tan recurrido Plan de los ricos y de que iba contra los pobres del Morro Angelito pocos argumentos reales han podido aportar sus enemigos en el año que lleva gobernando PSOE-PIL para no continuar con la tramitación del Plan. Más cuando podían haber corregido aquello que no les gustaba de ese documento y ganar tiempo. Lo realmente lamentable es que por no quedar en evidencia ante el electorado se ha decidido tomar la peor decisión para los intereses de la ciudad. Porque la realidad es que, al final, la estrategia de Eduardo Spínola, presidente de la Cámara de Comercio, de empeñarse en cargarse el Plan porque a él no le beneficiaba lo suficiente, ha logrado meter en este lío a la ciudad. El presidente de la Cámara de Comercio nunca le interesó que se aprobará ese Plan porque su sentido monopolista del negocio le impedía aceptar que el nuevo documento urbanístico recogiese la creación de dos o tres piezas de suelo con uso comercial como era Garavilla, Islote del Francés o Agramar. Es decir, que el Plan de Isabel permitía que la capital de Arrecife contara con dos o tres centros comerciales, con sus correspondientes grandes superficies (supermercados). Por eso, y porque sabía que si Isabel Déniz seguía en la Alcaldía se quedaría sin poder abrir las puertas del polémico Argana Centro, se unió a los intereses electorales del PSOE y de Dimas, que eran lo mismo, para evitar a toda costa que Coalición Canaria pudiera gobernar de nuevo en Arrecife. Pues ahora, con el archivo del Plan, se ha conseguido que el Grupo Spínola sea el único que en la práctica cuente con un centro comercial en Arrecife y que eso sea así, al menos durante 8 o 9 años. A Eduardo ni le interesó el Plan de Isabel, ni le interesa ningún plan de momento. Cuánto más tarde salga el nuevo, mejor. Y si, además, consigue que cuando dentro de seis o siete años, cuando finalmente se apruebe el Plan General nuevo, éste no contemple nuevos centros comerciales o polos comerciales, mejor. Y que Eduardo Spínola tenga esa visión egoísta del comercio, y que haya hecho ese montaje mediático para sus intereses, entra dentro de la lógica empresarial. Lo que no es de recibo es que tantos hayan caído en la trampa. Ahí está las verdaderas razones del defensor de los pobres del Morro Angelito. Morro realmente es el que tienen algunos en utilizar la pobreza y la miseria para sus intereses.
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