“Cuarteles de invierno”, mucho frío
El sector duro de la ejecutiva socialista insular debe estar pasando mucho frío una vez relegado a los “cuarteles de invierno”, al perder las plazas del Cabildo de Lanzarote y Ayuntamiento de Arrecife. Pero el “frío” que deben estar pasando no ha hecho mecha en sus cuerpos y cuando se esperaba que su nueva etapa en la oposición sirviera para reflexionar y hacerse una autocrítica, está sucediendo todo lo contrario, y su artillería pesada ahora se dirige a los medios del grupo Lancelot para “redimir” sus penas con escritos y comunicados, con el objetivo de intentar dañar y perjudicar no solo la buena imagen de los medios sino incluso la de sus componentes, a los nos achaca de “mercenarios” mediáticos y otras lindezas a las que ya estamos acostumbrados. El problema que tienen es que están percibiendo que cuando se pierde el poder también pierden “amigos”, porque ya no manejan la caja de caudales para repartir. Lamentablemente Carlos Espino y algunas de sus “marionetas” no tienen remedio. No solo han escrito la historia más negra de la política lanzaroteña desde el inicio de la democracia, sino han creado en la isla un clima beligerante y lleno de extorsiones que todavía durará tiempo para que todos nos podamos recuperar. Porque el PSOE como partido no es el peligro, y esto siempre lo hemos manifestado. El peligro de Lanzarote y del propio partido socialista es su ejecutiva que, con su política despiadada, ha causado profundas heridas en la sociedad lanzaroteña. Porque todo ha sido una gigantesca manipulación donde se ha sembrado el miedo y una política persecutoria a todos aquellos que no entraran en su cohorte de aduladores. Han desprestigiado a Lanzarote y a su sector más importante de la economía: el turístico. Han enfrentado a las empresas de comunicación con el ánimo de dividirlas y sacar provecho de ello. La ejecutiva del PSOE insular ha llevado a la isla al borde del abismo y ni se inmutan. Y es hora de que los militantes y simpatizantes socialistas honestos y honrados que son muchos, empiecen a revelarse, sino quieren encontrarse con una catástrofe en las próximas elecciones.
A este escribidor, han querido desprestigiarle, no por su profesión, circunstancia que se vería legítima, sino en el ámbito personal, con invenciones y no atendiendo, en todo caso, lo que los romanos ya decían de forma expeditiva: “las cosas públicas deben ser tratadas públicamente; las privadas, privadamente”. No obstante, llevo muchos años ejerciendo la profesión en la sociedad lanzaroteña, siempre difícil y compleja, y a estas alturas poco me duele o me inmuta. Siento que a la cualificada y profesional plantilla de periodistas que cuenta el grupo Lancelot se la califique de “mercenarios mediáticos”. El pobre Miguel González, diputado socialista por el “efecto ZP” es posible que tenga alguna frustración al no haber podido ser periodista, circunstancia de la que me alegro porque podía haber infectado la vocacional y pasional profesión de periodista. Solo le recomiendo, por su salud mental, que vaya a un especialista, antes de que sea demasiado tarde.
Yo comprendo que a estos “niños” de la política aún les falta madurez para conquistar un poco de sabiduría y convertirse en honrados hombres públicos, pero posiblemente el poder les “emborrachó” a destiempo, cuando todavía estaban en la etapa del “biberón”.
Pero en fin, ahora lo importante no es lo que ladren algunos componentes de la ejecutiva insular socialista sino que en la isla de Lanzarote se ha abierto una nueva etapa llena de esperanza. Hay ilusión por entrar en un periodo más prodigioso que nos traiga logros que toda la sociedad lanzaroteña está esperando desde hace muchos años.
Por lo demás que sigan ladrando, insultando y difamando los mismos “perros” de siempre, porque el grupo Lancelot seguirá cabalgando a los cuatros vientos… con el periodismo más limpio del mundo. Admito que algunos no se lo crean. Aquí, en esta casa siempre se ha admitido la libertad de opinión y la pluralidad. Pero siempre distinguiendo el buen periodismo de la basura.
Lo importante es reducir el paro
Se viven tiempos confusos y alterados. A la crisis inmobiliaria y financiera que padecemos se une muchas veces la desinformación intencionada o no, que amplifica la incertidumbre en una población castigada por los excesos del pasado en una economía muy “economicista” y que ha traído como consecuencia un desorbitado paro, que es ahora la primera preocupación de los lanzaroteños y canarios. Por eso pido a los actuales gobernantes lanzaroteños y a la misma oposición que, en estos tiempos, no se pueden entretener en disputas “políticas” por muy cerca que estén las próximas elecciones, sino que se gane tiempo para tomar medidas encaminadas a reducir la angustia y la pesadumbre de miles de familias que se encuentran, muchas de ellas, en situaciones límites, desesperadas porque a sus hogares no entra ni un sueldo mensual. Todo lo demás no sirve sino hay propuestas para relanzar la economía lanzaroteña, castigada por efectos exteriores pero también por una gestión nefasta, torpe e “insostenible” de los anteriores gobernantes, en el Cabildo de Lanzarote y Ayuntamiento de Arrecife.
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