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Recogemos tempestades
El vendaval de gasto público producido, en estos dos últimos años, en los Centros Turísticos, cuando Manuela Armas era presidenta del Cabildo, ha situado a la empresa pública al borde de la quiebra, con un déficit total de 14 millones de euros, casi el coste total de los 350 trabajadores en un año. Se dice pronto. Antes de la llegada de los “iluminados” socialistas a la primera institución, los Centros se encontraba con superávit. Por activa y pasiva, desde este medio, se vino avisando de las irregularidades que se estaba percibiendo, pero no hay peor ciego que el que no quiere ver. Y así fue: el lobo llegó con los colmillos bien afilados y se llevó por delante toda la estructura financiera y económica que había dejado el anterior consejero delegado, el nacionalista Pedro San Ginés, hoy presidente del Cabildo de Lanzarote, afortunadamente. Y digo afortunadamente porque si Manuela Armas y su “equipo” hubiesen seguido un minuto más hoy hubiésemos estado comiendo “cáscaras de plátanos”. Reconducir ahora a los Centros Turísticos va a costar sudores y lágrimas. Ya se anuncia por parte de la responsable directa, la popular Astrid Pérez, de un plan de medidas urgentes para frenar una deuda desorbitada que ha puesto, incluso, en peligro las nóminas del mes de febrero que ascienden a 550.00 euros. El mes de marzo hay paga extraordinaria lo que significará más de un millón de euros.
Entre las medidas urgentes se hallan los ajustes de plantilla, nueva plataforma del convenio colectivo y las líneas maestras, en el ámbito económico y financiero. También se anuncia que en estos días se presentará una demanda judicial, por la vía penal, al anterior consejero delegado, el socialista Carlos Espino, por las graves irregularidades encontradas en su gestión por un periodo de dos años. Es de esperar, conociendo las formas y maneras de actuación del Comité de Empresa, que se inicie el clásico “pastoreo sindical” en connivencia con el sector duro del Psoe, partido responsable de los beneficiosos pactos sociales firmados pero muy gravosos para la empresa. La misma consejera Ástrid Pérez manifestó días atrás en una rueda de prensa que “cuando Pedro San Ginés, en 2007, intentó profesionalizar la empresa, sacar el máximo rendimiento y productividad para la misma, sin tocar ninguno de los derechos de los trabajadores, se produjeron hasta tres huelgas generales, dos manifestaciones, una acampada en el Cabildo y cientos de ruedas de prensa…” Así que conociendo como se las “gasta” el politizado Comité de Empresa, nada me extrañaría que el “patio” empiece a calentarse, no descartándose enfrentamientos y amenazas de huelga. Ello traerá consigo, no sólo aumentar el deterioro económico –quiebra técnica-, sino la imagen de los Centros Turísticos que ahora mismo es “una bomba de relojería” que tiene en sus manos el gobierno insular.
Yo sólo espero que empresa y sindicatos inicien las negociaciones, ahuyentado los miedos, y que el raciocinio y el pragmatismo se imponga, teniendo en cuenta, sobre todo, que el Cabildo de Lanzarote no puede mantener una empresa ruinosa, primordialmente, los servicios de restauración, que es donde se detectan las pérdidas, cuantificadas en más de 7 millones el año pasado.
Estaremos vigilantes pues, de una empresa pública que antaño era una forma de financiación extra del gobierno insular y de los ayuntamientos de Haría, Tinajo y Yaiza, y que ahora se ha convertido en un lastre, con pocas posibilidades de poder reflotarse, si las dos partes –Cabildo y sindicatos- no se ponen de acuerdo para una profunda reforma estructural. ¡Sálvese quien pueda! Lo digo sin ironía.
P.D. En mi anterior entrega, me refería a Mario Suárez, ex presidente del Club Náutico de Arrecife, en vez de Mario Ferrer, periodista, historiador y colaborador de esta casa.
SUMARIO:
Ástrid Pérez:
“Cuando Pedro San Ginés, en 2007, intentó profesionalizar la empresa, sacar el máximo rendimiento y productividad para la misma, sin tocar ninguno de los derechos de los trabajadores, se produjeron hasta tres huelgas generales, dos manifestaciones, una acampada en el Cabildo y cientos de ruedas de prensa…”
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