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Sin autocrítica y cambio de rumbo
Decía un empresario e inversor grancanario, y no sin razón, que Lanzarote es una isla única en el mundo, pero no sólo por sus paisajes, playas y centros turísticos, sino por la forma y manera de actuar de sus políticos y no políticos. Verdaderamente venimos asistiendo en los últimos años a continuos debates y pugnas sobre el modelo que queremos para Lanzarote pero con resultados pocos gratificantes para la economía y desarrollo de la misma. La virulencia de los “debates”, en muchas ocasiones, llega a tal envergadura que cientos de proyectos y planes quedan en el olvido, muchas veces por cobardía de la propia clase política que mira más el supuesto “voto” que instrumentalizar los propios proyectos para el bien de todos. Aquí no voy a enumerar los casos, porque es bien sabido por los habitantes de esta tierra volcánica, que a pesar de que los tiempos han cambiado y van a cambiar más aún, los procedimientos y actuaciones siguen con el mismo grado de antaño y se sigue calentando el ambiente para que en Lanzarote no se haga nada.
Ahora las circunstancias de Lanzarote no son las mismas, por supuesto, porque a la crisis financiera hay que añadir estos dos últimos años y medio perdidos, sobre todo en el gobierno insular y en el Ayuntamiento de Arrecife, gobernados por el PSOE. Y a esto es a lo que me quiero referir en esta entrega con el título “Sin autocrítica y cambio de rumbo”. Porque el secretario general del PSOE insular ha vuelto a arremeter contra las medidas que el Gobierno de Canarias, con buena razón, pretende utilizar para darle salida a la mejor planta hotelera de la isla. El mismo consejero de Política Territorial, Berriel, ha contraatacado a lo manifestado por Carlos Espino, diciendo que son claramente “estupideces”. Estos días, el propio PSOE insular vuelve a la carga, oponiéndose a la solicitud del Cabildo de Lanzarote a la Autoridad Portuaria de Las Palmas para que no paralice el desarrollo del frente marítimo de Arrecife, en el sentido de que una parte del propio frente fuera tutelado por la Dirección General de Costas del Gobierno de España. Y si eso sucediera, el frente marítimo sería para los cabosos, lisas, miñocas y pejes verdes, por lo que no se podría actuar para beneficio de los habitantes y visitantes. El enrocamiento de algunos para que la ciudad siga paralizada clama al cielo. Yo he visitado muchas ciudades, por ejemplo Barcelona, y gracias a las Olimpiadas del 92, la ciudad recuperó el mar con actuaciones e infraestructuras que ahora todos aplauden.
Cuando esta edición de Lancelot esté en la calle, se sabrá el nombre del nuevo secretario general del PSOE en Canarias para sustituir al actual Juan Fernando López Aguilar que, según el decir de muchos socialistas, es bueno que se dedique plenamente a sus labores como eurodiputado en Bruselas y Estrasburgo, después de su desembarco en Canarias que ha dejado al partido muy dividido por su política beligerante, y lleno de incógnitas cara a su futuro. En lo que se refiere a Lanzarote, su secretario general, Carlos Espino, se ha movido lo suficiente para conseguir que se le nombrara coordinador de los 19 delegados que representan a la isla, aunque esa figura sólo es representativa ya que el voto es libre. 8 delegados pertenecientes a las agrupaciones de Tías, San Bartolomé y Teguise apuestan por un candidato –José Miguel Pérez- alejado de las tesis del sector oficialista juanfernandista, al que defiende Carlos Espino y su rebaño, cuya opción es la que representa el palmero Manuel Marcos. Si el ganador es el actual presidente del Cabildo de Gran Canaria, José Miguel Pérez, puedo afirmar que entonces se iniciaría la cuenta atrás del polémico político lanzaroteño y sus domesticados militantes que después de una catastrófica gestión en el Cabildo de Lanzarote y en el Ayuntamiento de Arrecife quieren seguir con las riendas de la ejecutiva insular, sin que en ningún momento haya realizado una autocrítica de su labor- me refiero al secretario general- que además sigue envalentonado, ahora como oposición, con la política que el nuevo grupo de gobierno del Cabildo, conformado por CC-PIL-PP-PNL, está llevando, para muchos, muy acertadamente.
Para muchos sectores económicos, sociales y políticos de Lanzarote se espera un cambio de rumbo del PSOE en Canarias y en Lanzarote, en particular. Y para ello hay que cambiar a los líderes actuales. No hay más opción. De lo contrario la factura que se le pasaría al partido socialista sería tan grande que podría irse a la cuneta en las próximas elecciones. Sin el efecto de ZP – en horas bajas-, que dio mucho réditos en las anteriores elecciones, debe invitar a los delegados elegir la mejor opción que, –según me cuentan socialistas de pro-, pasa por José Miguel Pérez y Arcadio Díaz Tejera. Ya veremos.
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